Y así vivimos la Semana Santa 2017


Tras un intenso año de preparación, llegaba la maravillosa recompensa que tanto se anhelaba; era hora de disfrutar, una vez más, de nuestra Semana Santa. El deseo se hizo realidad el viernes 7 de abril, cuando, frente a la iglesia de San Pedro, nuestras almas fueron estremecidas al despuntar el Himno Nacional, tras el cual, una solemne Madre del Dolor sobrecogía los primeros sones dedicados a Ntra. Sra. de los Dolores de Alcantarilla. Sin embargo, esto solo había hecho más que comenzar; con nuestros corazones ardientes de Amor, continuamos nuestra Semana de Pasión, recorriendo el majestuoso barrio de Altozano en Alicante. Era la primera vez que nuestros metales sonaban un Sábado de Pasión, y no había mejor escenario posible que dedicar nuestros compases a las imponentes imágenes del Señor de la Caridad y Ntra. Señora de la Estrella.

En menos de 24 horas, atardecía de nuevo en la capital alicantina, mientras que, Mirando desde el Cielo, calmaba las sangrantes heridas con que Jesús Flagelado bañaba el barrio de San Blas en Domingo de Ramos, bajo la acongojada y respetuosa mirada de sus feligreses.

Con una gratitud difícil de explicar por nuestra acogida en Alicante, pusimos rumbo de nuevo a nuestra querida Villa de Alcantarilla, en la cual, con Lunes de Salud y Misericordia orábamos al Señor de San Roque, tras recorrer su amado barrio y después de dos años de ausencia el Stmo. Cristo de la Salud y Misericordia hizo las delicias de los presentes.
Jueves Santo. El Señor de la Huerta y Humillación sale a la calle, y nosotros, le acompañamos mostrándole nuestras plegarias con un repertorio elegido acorde a la solemnidad del cortejo.

Como broche final, culminamos nuestra Semana Santa acompañando al Señor de la Sagrada Cena por unas abarrotadas calles de Viernes Santo, en la ciudad costera de Torrevieja. Era la primera vez que desfilábamos en este pequeño paraíso, pero no se puede estar más agradecido con la bienvenida que nos brindaron, la cual solo es comparable al dulce calor hogareño.

Y así llegó el final de todo un año de esfuerzos, de vivencias, de devoción, de Amor... Amor que nos mostrará un nuevo camino, camino que nos guiará a una nueva Cuaresma, a un nuevo Viernes de Dolores, a un nuevo Domingo de Ramos… a una nueva Semana Santa.

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