Amor en Primavera


Ya huele a primavera, el azahar comienza a blanquear el verdor de naranjos y limoneros, y su aroma ya se puede sentir por las calles de nuestras ciudades. Este año la primavera se ha adelantado coincidiendo a su vez con la prontitud con que se celebrará nuestra Semana Grande, la Semana Santa, aquella que todo músico cofrade, costalero, estante, andero o nazareno, espera durante todo un año.

Las Santas Iglesias comienzan a vaciarse de imágenes, dejando de estar al culto en sus altares para unirse a los pasos sobre los que procesionarán por nuestras calles y avenidas, pasando a formar parte de la catequesis popular que será su estación de penitencia, y de la que nosotros como músicos cofrades formaremos parte rezando de la mejor manera que sabemos, con música.

Los traslados y vía-crucis dejan paso al trasiego, los nervios, el ir y venir de hermanos y cofrades ultimando todos los preparativos, para que el día en que su Cristo o Virgen salgan del templo de Dios sea todo perfecto.

Todo músico cofrade espera ansioso la llegada de una semana para la cual se prepara durante un año entero a base de esfuerzo y sacrificio. Cientos de horas de ensayo, matices, frío, buenos y malos momentos quedan en el pasado y al volver la vista atrás nos embarga un sentimiento de orgullo, de trabajo bien hecho, que ahora podremos demostrar en pocas horas.

Son siete días cuya espera ha sido larga, sin embargo para todo músico cofrade esta semana pasará como un suspiro, aunque será un suspiro de aire fresco, de oxígeno puro que nos dará la energía suficiente, para tras Domingo de Resurrección comenzar a planificar otro año de esfuerzo, trabajo y sacrificio, anhelando que llegue otra Semana Santa, esperando percibir nuevamente el olor a incienso, el aroma de azahar, la explosión de color de las flores, volver a emocionarnos, a vibrar, a sentir el Amor en Primavera.

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